
Michael Itkoff, Irene Stark with birds, Lake Wallenpaupack, Pennsylvania, June 2008, 2008
Playa Chiquita - Cinthya SotoAndres Asturias
Moisés Barrios
Martin&Sicilia
Michael Itkoff
Rachelle Mozman
Manuel Chavajay
Pilar Moreno
Cinthya Soto
Curador: Emiliano Valdés
Centro Cultural de España
Via 5, 1-23 Zona 4, 4º norte
lunes a viernes: 9:30 a 13 hrs. & 14 a 17 hrs.
sábado: 10 a 14 hrs.
Según el diccionario de la Real Academia Española, “pintoresco” se dice de los paisajes, escenas, tipos, costumbres y de cuanto puede presentar una imagen peculiar y con cualidades plásticas. Esta definición, de alguna manera, engloba el acercamiento al paisaje y, sobre todo, a la fotografía paisajista que se aborda en esta exposición, no tanto porque entendamos las escenas de paisaje como interesantes en función de su peculiaridad sino porque deseamos evaluar su construcción, sus características plásticas y su representación tanto en la pintura como en la fotografía.
Inventada en una era en la que los viajes y la exploración de lo exótico estaban en boga, la fotografía coincide, por un breve lapso de tiempo, con el Pintoresco, un ideal estético que surge en Inglaterra a finales del siglo XVIII, y que habría de domesticar el paisaje —sobre todo en la pintura pero también en la literatura y eventualmente en la fotografía— a través de imágenes idílicas de lo rural y una visión romántica tanto del paisaje como del pasado. Empieza así una larga relación incestuosa entre la pintura, la nueva técnica artística y uno de los temas que quizá más ha influido en la producción artística de todos los tiempos, y que hasta la fecha se propone como tema privilegiado en el estudio de ambas disciplinas.
A partir de aquel momento, la vieja tradición pictórica de utilizar el contexto natural para discurrir sobre cuestiones simbólicas y universales se desplaza hacia la fotografía; y a través de ésta se introduce en el siglo XX y en la historia del arte reciente, moderno y contemporáneo. Basta pensar en el trabajo de Ansel Adams o de Edward Weston. No obstante, en el transcurso de ese siglo, se produce una inflexión que va a cambiar la manera en la que se ve el paisaje y en la que entendemos lo pintoresco: en gran medida bajo la influencia del conceptualismo, los artistas dejan de objetualizar el paisaje en función de un análisis menos abstraído (que no abstracto) de la tierra, del contexto, para pensarlo en función del ser humano y de su acción sobre él. El arte lo despoja de su barniz de contexto idílico y se da cuenta de que es imposible abordarlo románticamente sin tocar aspectos críticos que ahora entendemos vinculados con el posmodernismo.
Así, hoy, a pesar de los dramáticos cambios que se han dado en la práctica artística y en su entendimiento del paisaje, éste sigue siendo un pilar de su producción. Desde documentos de piezas de land art hasta las nuevas corrientes de fotografía épica o urbana, la fotografía construye, a partir de una idea romántica todavía vinculada a la pintura, espacios vitales, imaginados, imposibles, críticos, analíticos. En ellos, los artistas contemporáneos siguen encontrando el lugar ideal para situar sus narrativas. “Pintoresco”, por tanto, reúne una serie de trabajos que buscan hacer un mapeo —una cartografía sería la palabra pintoresca— del espacio exterior, de ese sitio tanto físico como simbólico donde se desarrolla la vida contemporánea y que de alguna manera sigue hablando por él mismo, por la tierra y por sus habitantes. La muestra también sugiere los vínculos que siguen uniendo estos tres conceptos y explora la razón por la que el vínculo parece indisoluble. Quizá por su propia naturaleza, el paisaje sea para siempre pintoresco.
Emiliano Valdés
Curador




































